IMPROcedencias, por Pablo Pundik

Un momento reposado para abalanzarse sobre la IMPRO, siempre tan vertiginosa y escurridiza. Reflexión y análisis . Cavilaciones y conjeturas. Chorradas y exabruptos. Piezas de un rompecabezas.
Para ampliar y reforzar la comprensión del universo IMPRO

1: LA ESCUCHA

“Tenemos dos orejas y una sola lengua para escuchar más y hablar menos.” Diógenes El Cínico (Atenas, 412.- 323 a. C)
Primer día de clase del curso 2021/22 en el Taller de Teatro Asura, IMPRO nivel intermedio.
Fresco tenemos el Torneo IMPRO Mentidero (Septiembre 2021), partidos de IMPRO en los que participamos 4 escuelas de Madrid. En shock por lo hecho y lo compartido.
Abundantes comentarios, reflexiones, observaciones, alabanzas, murmuraciones… Lo fluidas que eran muchas escenas. Lo claras que eran las propuestas. La presencia y fisicalidad de muchos improvisadores. La astucia, el ingenio, la sutileza de algunas intervenciones. Y una idea por encima de todo, la importancia de la escucha.
“¿Has oído lo que ha dicho la cerda esa? “
“Me he enterado de lo que dicen de ti”
“¡Si es que no me escuchas, tío!”
“¿Hace falta hacer todos esos ruidos? ¡No quiero escucharlos!”
“No he podido evitar oírlo todo. Tenía la oreja pegada a la puerta.”
“Escucha, escucha, si es que no para, el muy…”
¿Cotilleos, chismes, habladurías? Mmm…también los hubo. Pero eso quedará para otra ocasión…esto panfletos, que comienzan con el tema de la escucha tendrán cierta pretensión de estirados, impávidos, retóricos.
La escucha. Escuchar no es algo exclusivo de la IMPRO, lo hacemos en todo momento en nuestras vidas, es un proceso vital. Es como soñar o respirar: incluso dormidos, nuestra percepción, nuestra escucha está activa, a cierto nivel.
Escuchar tiene que ver con captar, registrar información. Tiene una parte sensorial, los sentidos de nuestro organismo en acción. En todas direcciones y niveles, lo que te rodea, el otro y tú mismo. También tiene una parte intelectual o racional. Lo evidente y lo sutil. Lo profundo y lo superficial.
Escuchamos por interés, respeto, inercia, obligación. En nuestro día a día es suficiente con dejarse llevar, sin preocuparse por los mecanismos y avatares de la escucha. El lío es que cuando, por “h” o por “b”, la vida cobra otra dimensión; esos momentos especiales, volcánicos que requieren máxima energía, que parece que entras en erupción. Por ejemplo, actuar en un ejercicio en clase de IMPRO, salir a escena a improvisar, la adrenalina, o lo que sea, se pone a tope, los nervios te atacan y lo más difícil es escuchar. Sueltas tu rollo y ni te enteras de lo que ha pasado a tu alrededor. Bastante tienes con tus movidas y, claro, no atiendes ni por asomo a lo que el otro dice, hace, siente, cavila… Que si quieres arroz catalina.
Salir a escena a improvisar te exige muchas cosas. Escuchar es esencial. En multitud de direcciones y niveles. Escuchar al compañero con el que tendrás que crear la historia al calor de la acción. Escuchar tus propias imágenes e impulsos. Escuchar el desarrollo de la escena. Y Escuchar para proponer un final.
Para tener una buena escucha debo estar relajada, alerta, abierta, sensible. Tensión y ansiedad ¡fuera!
Escuchar es interacción. Y para que sea fructífera la interacción debe ser en todas las direcciones. Para poder dar, hay que recibir. Escucharte a ti mismo, tus ideas, tu imaginario, tus impulsos, tu cuerpo en el espacio, tus sensaciones y emociones. Escuchar lo que te rodea, tus compañeros, el espacio escénico. Escuchando, utilizo mis sentidos y me relaciono con el exterior, y con el aventuroso mundo interior. ¡Y escuchar al público!
Es una escucha siempre personal y sensible, potente y extracotidiana. En escena estás alerta y disponible. Mirar y ver, tocar y sentir, oír y escuchar, hablar e imaginar…
En la vida cotidiana vamos muy rápido y somos malos “escuchadores”. Quizás suficiente para no quemarte si el aceite humea o avistar una mesa libre a la hora del Vermú. Las situaciones escénicas te exigen mucho más: a ves nos desborda y perdemos la capacidad de escuchar. Los turbios hábitos (la falta de escucha uno de ellos) se pueden modificar trabajando sobre ellos. Para improvisar tendré que reaprender a escuchar, a sentir, a reaccionar. Y tantas otras cosas…
Improvisando viene bien una escucha atenta y abierta. Desprejuiciada. Activa y muy fina. Escuchar las palabras, los gestos, la mirada. Escucho no solo lo que dice, sino cómo lo dice. El sentido y la sonoridad de las palabras. Lo elocuente y lo oculto. El lenguaje no verbal: cuerpo, espacio, energía.
Escuchar tiene muchos efectos. En escena escuchar me transforma, me modifica.
Escuchar es entrar en conexión; cuando escucho, paso a formar parte de la acción.
Reconocemos inmediatamente a alguien que sabe escuchar. Tiene otra presencia, calidez y pelaje.
Y llegados a este punto vamos a nombrar un elemento vital de la escucha en IMPRO. Decodificar información, escuchar, implica la creación de significado. El improvisador, como hemos repetido, al escuchar no solo percibe: imagina, crea forma, sentido, significado…
Al escuchar entramos en otra dimensión…En IMPRO escuchar es crear.

Madrid, Septiembre 2021

2: APRENDER A IMPROVISAR

«Un viaje de mil millas comienza con un simple paso». Lao Tse (Filosofo chino, siglo VI a.C.)

Segunda clase del curso 2021/22 de IMPRO nivel intermedio. En este grupo hay gente con varios años de IMPRO y otros con bastantes menos. Los que llevan más tiempo hay cosas que ya dominan o conocen. Los más nuevos, con curiosidad por los patrones a seguir en la creación de una escena improvisada, tienen ciertas lagunas de las herramientas básicas.

¿Pueden trabajar en el mismo grupo? Esto me inspiró el tema de esta segunda entrada de IMPROcedencias, ¿Qué es esto de aprender a improvisar?

Así, como a hablar los niños aprenden hablando (practicando, escuchando, observando), a improvisar se aprende improvisando (practicando, escuchando, observando).

Improvisar, es cierto, lo tenemos que hacer cada día, desde que uno se levanta. Hay muchas pautas de comportamiento mecanizadas, pero la vida está llena de imprevistos. Espero en la parada del autobús y no viene, ¿Qué hago? ¿Metro, camino, taxi, me vuelvo a casa? Tengo que recoger la caca de mi mascota en el parque y se me han olvidado las bolsitas. ¿Le pido a esa señora un Kleenex, busco por algún sitio una bolsita, cojo una hoja de árbol caída, me hago el longuis? O Pedir en la barra del bar. ¿Espero pacientemente, hago gesto hacia el camarero, grito “Camarero”, cojo un vaso que no es para mí y parece que nadie echa en falta? Elegir un regalo, charlar con amigos, enfrentarse a un tigre hambriento, etc.

En tales situaciones decimos que estamos improvisando, pero lo que hacemos es buscar patrones de conducta conocidos, de situaciones similares vividas anteriormente, que nos permiten recuperar la rutina, sin arriesgar demasiado.

La propuesta de una clase de IMPRO, aprender a improvisar, aspira a algo más que buscarse la vida para no pisar una caca en la calle, saludar a alguien que dice conocerte y tú no lo recuerdas, tomarse una caña en un bar atestado de gente o rescatar a una cría de loro de cabeza amarilla en el parque de Berlín. Más allá de buscar soluciones que nos permitan continuar nuestras vidas con tranquilidad.

Se trata de crear solo o en grupo historias, obras de teatro de manera espontánea, sin preparación previa. Es una actividad artística, al alcance de todos, artistas de todo tipo, actores, aficionados, inexpertos, neófitos, pipiolos…

Se trata de adquirir la capacidad de resolver de manera espontánea y creativa las cuestiones que vayan surgiendo en la escena, en el desarrollo de una impro.

En una clase de IMPRO no se trata, como tantas veces  nos han instruido: copiar y repetir.

Aprender IMPRO es un ejercicio práctico de comprensión y asimilación de las herramientas de composición y creación teatral en modo IMPRO. Atrapar  los recursos, procedimientos y dinámicas que permiten crear escenas teatrales improvisadas.

Igual que un músico domina su instrumento o un  pintor los colores y los materiales, un improvisador debe aprender a dominar su instrumento (su cuerpo) y las herramientas técnicas de la improvisación Teatral.

También esta semana he comenzado varios grupos de  iniciación. Cada uno se presenta brevemente, y expone sus expectativas ¿Qué esperan del curso de Improvisación teatral? ¿Por qué? ¿Para que?…

En general los objetivos, propósitos que exponen los alumnos este primer día son bastante difusos. Dejo claro que es un curso de Improvisación Teatral y que nuestro objetivo es aprender a improvisar, hacer teatro improvisado. ¡Y nos ponemos en acción! Los primeros pasos, los balbuceos en el asunto de aprender a improvisar.

En las primeras clases los alumnos se quedan ojipláticos. Sencillos ejercicios, transparentes explicaciones parecen alucinantes revelaciones. Conectar con sensaciones íntimas, sentimientos, ser capaces de expresarlo con el cuerpo, la mirada o la voz son redescubrimientos imponentes. Aprender a improvisar resulta deslumbrante, cada paso que damos, cada herramienta que descubrimos.

Luego aparecen las dificultades, bloqueos, estancamientos, embrollos, desilusiones y demás gaitas que te frustran y que pueda ser que practicar impro no sea tan maravilloso… hasta que todo encaja y parece que está chupado.

Por supuesto, igual que para escribir leer es básico y clave, para improvisar ayuda mucho ver teatro, todo tipo de teatro y espectáculos.

La IMPRO, como todo conocimiento es un trayecto, debemos transitar ese camino, desde el desconocimiento al saber.

Y aunque pueda haber cierta progresión en los programas de enseñanza, el aprendizaje no es lineal, previsible y ordenado. Tiene momentos de subidones, bajonazos, estancamientos… ¡Montaña Rusa!

El aprendizaje de la improvisación es un proceso de asimilación, que implica dedicar tiempo para incorporar la técnica. Tiempo, tiempo, tiempo. Práctica, práctica, práctica. Proceso, proceso, proceso.

Aprender a improvisar es moverse con destreza y fluidez en el espacio de creación de las artes escénicas: actuación, dramaturgia, puesta en escena,… Conocer y ejercitar las reglas esenciales de la IMPRO: escucha, rebote, trabajo en equipo, improturgia y todo lo demás.

Ampliar el campo perceptivo, de expresión y comunicación. Entrenarse y aprender contenidos que favorezcan la creación.

En grupo, nos adentramos a un nuevo conocimiento. Un recorrido singular, cada uno en cada momento, va experimentando su propio aprendizaje, apoyado por el grupo y conducido por el entrenador. Nos encontramos con hallazgos, dificultades, bloqueos y torpezas.

Cada uno es distinto, y donde unos pasan con elegancia, otros nos sentimos zarandeados o nos pegamos un trompazo.

Como pasear por un bosque, sumergirte en las profundidades marinas, leer una novela, participar de una clase de IMPRO es entrar en otra dimensión. Emerger de la realidad para entrar en otra movida. Cada entrenamiento, cada clase un viaje, una experiencia vital, una aventura. La práctica como ejercicio de  conocimiento. Complementado por el análisis y la reflexión.

Aprender IMPRO implica explorar, palpar y desarrollar el material que cada uno trae consigo (imaginario, sensibilidad, recursos expresivos, espontaneidad, experiencias, cultura y todo lo demás), mezclarlo con el de los otros que plasman en situaciones escénicas únicas y sorprendentes. Se trata de cultivar la producción de lenguaje teatral improvisado. Te exige una actitud abierta y fecunda.

Tras cada propuesta irán apareciendo nuevos facetas. En el aprendizaje vamos abriendo puertas a nuevas experiencias escénicas. En la ejercitación descubrirás tus posibilidades (y dificultades) como improvisador. Un viaje para abordar nuevas experiencias, perseguir nuevos conocimientos.

Aprender IMPRO, además de ser una estimulante actividad artística, ampliará y enriquecerá tus cualidades como persona, como ser social, como integrante de un grupo: compartir, cooperar, crear en equipo, trabajar para el otro. Solidaridad, fraternidad, compañerismo.

Aprender IMPRO es estética, ética…y ludica. Una experiencia vital y festiva para recuperar el placer del juego, para sentirte seguro con tu cuerpo y con tus ideas, para encontrarte con tu locura interna, tus impulsos. Un espacio de encuentro, con uno mismo, con los otros.

Un lugar para desestructurar, desarticular preconceptos. Para sorprender y sorprenderse. Despojarse de prejuicios.  Vencer resistencias. Trabajar con lo imprevisto. Es un espacio de riesgo. De hallazgos. ..y de decepciones. El que algo quiere, algo le cuesta. Pero también el que la sigue la consigue.

Aprender a improvisar es atreverte siempre a más, es liberarte de tu personalidad y adquirir otras formas de vivir (en la escena), más insensatas y audaces, voluminosas y coloristas. Materializar tus fantasías y temores.

Aprender a improvisar es apasionante, tomar continuamente decisiones y disfrutar del vértigo de lo desconocido. Originalidad e innovación.

Hay circunstancias que nos cambian la visión, la percepción de lo que nos rodean, de uno mismo en el plano artístico y vital. Aprender IMPRO puede ser una de ellas. Experimentación y vivencia. ¡Una opción jugosa y nutritiva!

La pasada semana con mucha ilusión participé en una clase de prueba de patinaje sobre ruedas. Éramos tres adultos con nuestras torpezas e inseguridades y 3 niñas con experiencia y destreza. No fue fácil para la profe la mezcla. Las niñas elegantes y precisas se partían de risa viéndonos deambular descontrolados por la pista. Acabé magullado por una tonta caída. Este domingo iré, con máxima ilusión. Me pondré rodilleras, coderas, casco,… la profe tendrá trabajo.

Madrid, Noviembre 2021

IMPROcedencias 3. Efectos colaterales.

Se acaba este peliagudo 2021. Para el año que está por llegar te deseo alegría, felicidad y esperanza. Salud, amor y jolgorio.

¿Cómo puedes conseguirlo? Facilísimo…haciendo IMPRO.

La IMPRO es una variante de las artes escénicas. Es alucinante ver a los improvisadores profesionales improvisar, crear ficciones teatrales al calor de la acción…pero, igual que cualquier actividad creativa, la IMPRO no es una actividad exclusiva de ”artistas”.

Todos podemos disfrutar y zambullirnos en un espacio de expresión, creación y comunicación. Crear historias. Por el gustazo de hacerlo. ¡Y beneficiarnos y disfrutar de sus efectos colaterales!

La práctica de la IMPRO desarrolla en las personas condiciones, cualidades y actitudes artísticas y personales, permite una amplia socialización y el desarrollo de un sinnúmero de valores y capacidades: compañerismo, trabajo en equipo, confianza, desinhibición, autoestima, empatía, empoderamiento, autenticidad, emocionalidad… ¡La IMPRO te hace mejor persona!

Hacer IMPRO es una experiencia vital y festiva para recuperar el placer del juego, para sentirte seguro con tu cuerpo y con tus ideas, para encontrarte con tu locura interna, tus impulsos. Un espacio de encuentro, con uno mismo, con los otros.

Haciendo IMPRO te transformas en una persona más sensible, sociable, abierta, con  un sentido del humor explosivo. Te empodera para asumir desafíos. ¡Es revitalizante! Nos conecta con lo que nos rodea. Mejora la escucha. Ayuda a estar en presente, vivir el presente, valorar cada momento. Crear historias. A tener máxima confianza, audacia y valentía. Decidido y proactivo, llegando hasta el final. Sentido crítico. Y con todo esto, encontrar el placer y la diversión del trabajo en grupo, de la creación individual y colectiva.

Haciendo IMPRO las ideas brotan con espontaneidad y fluidez, los cuerpos recuperan sensibilidad y flexibilidad, la voz rebosa expresividad y emocionalidad, la mirada gana en apertura, sensibilidad y profundidad. La IMPRO hace que te sientas genial.

Con la IMPRO adaptarte a las propuestas del otro y a nuevas situaciones será una actividad excitante y divertida. ¡Serás una persona atrevida y  curiosa!

Todo lo que puedes encontrar en este blog son solo palabras escritas. Y la IMPRO es acción. Si algo de lo aquí escrito da curiosidad o cosquillea acude sin demora a ver un espectáculo o a practicar en una clase IMPRO.

Alegría, felicidad y esperanza. Salud,  amor y jolgorio.

¡Te deseo un 2022 de IMPRO!

Madrid, Diciembre 2021

IMPROcedencias 4. IMPRO

¡A lo loco! ¡A lo loco! A lo loco se vive mejor.

Canción de Luisa Linares y los Galindos.

Antes de seguir con estas IMPROcedencias, tratando cuestiones diversas relacionadas con la improvisación teatral toca definir el término primordial, IMPRO. Vamos allá. Y quédate con la copla.

IMPRO es la abreviatura de la palabra y el concepto improvisación e incluye sin nombrarla, a la palabra (y al concepto) teatral. Es que si no, no sería una abreviatura.

La palabra IMPRO hace referencia a un formato de teatro, con una serie de características que paso a detallar (Pero si a ti lo que te va es la marcha, marcha, si las cavilaciones o reflexiones en general y en particular sobre teatro no es lo tuyo, eres más bien dicharachero y disfrutón, te recomiendo  abandonar ya la lectura de este texto. Lánzate a las calles y busca una clase o un espectáculo IMPRO)

Para los que sí les interesa el rumiar mental, las conjeturas o el razonamiento, seguimos.

La característica principal, distintiva y genuina, chachi piruli de la IMPRO es que el producto resultante, las escenas teatrales, son improvisadas. ¡Ja! No se ensayan, no se preparan. Corregir, mejorar, cambiar, modificar, purgar, retocar, revisar, pulir, arreglar, reformar, enmendar, refinar, planificar, testar, ajustar, rehacer, abrillantar, rectificar, hermosear, regenerar, enriquecer… Nada de eso es parte del vocabulario de la IMPRO. Tampoco arrepentirse, volver a empezar, desdecirse, echarse atrás, retractarse, plegar velas.

Más bien nos acercan a la IMPRO las expresiones en bruto o a lo loco. En la IMPRO podemos definir las cosas que ocurren en escena como casuales impulsivas, efímeras,  apuntes, bocetos, esbozos. La IMPRO es a troche y moche. Incluso  despreocupada, a bote pronto, al tuntún, a matacaballo, de chiripa, a pelo, desnortada, sin control, a ciegas, a cuchillo, como pollo sin cabeza, a calzón quitado. ¡A palo seco!

Como se puede oír en el inicio de algún espectáculos de IMPRO “ustedes no saben lo que van a ver, nosotros no sabemos lo que vamos a hacer” Impredecible, escurridiza, desafiante.

La unidad de medida de la IMPRO es una improvisación (larga, corta, cortisísima,…) creada, construida y representada por uno o más actores delante del público sin preparación previa. Y esta es otra característica propia e inconfundible de la IMPRO: el sujeto de la creación, interpretación y puesta en escena es la misma persona: el/la improvisador/a. En la IMPRO vemos a un equipo de actores y actrices al acecho para crear escenas, piezas de teatro improvisado. Cada uno de ellos y ellas será a la vez actor, dramaturgo y director.

Un producto que surge del encuentro de herramientas técnicas y recursos expresivos del actor y la imaginación del espectador. El improvisador acciona y el espectador percibe, imagina, siente, resuena, vibra…y  ¡hop!, brota una impro.

Hacer IMPRO es una actividad que implica poner al servicio del juego creativo múltiples elementos que disponemos y manejamos en realidad la mayoría de los seres humanos: cuerpo, voz, espacio, tiempo, imaginación, fantasía, humor, trabajo en equipo,…

Otra característica esencial de la IMPRO: es un teatro básico y directo, extremando la expresión, “2 que hablan”. Aunque hay muchas formas de hacer IMPRO, la esencia: 2 personajes que se comunican, que interactúan. Y en ese dialogo desarrollan una escena, una historia improvisada que el público recibe con interés y alegría…o estupor y tedio…o incredulidad y sorpresa…o….

Alguien podría decir que sobre todo es un entretenimiento ingenioso. Sí, desde luego a veces lo es. Pero puede ir mucho más allá. Y en muchas direcciones.

La IMPRO recupera el primigenio y ancestral espíritu festivo y lúdico de la actividad teatral. A la vez que conecta con el presente más vivo.

La IMPRO es un espacio de colaboración, de creación colectiva. Promueve el encuentro, entre creadores de distintas disciplinas, convoca a nuevos públicos, habilita nuevos espacios de representación.

Dentro de la IMPRO hay muchas diversas formas, estilos y hechuras: formatos deportivos, muy tecnológicos, musicales, monólogos, cabareteros, raperos, con mensaje social, clásicos, infantiles, noctámbulos, de calle…prácticamente todo cabe en la IMPRO.

Un lugar para desarrollar y plasmar tu poética en constante renovación y movimiento. Para desplegar tu alegría y desparpajo creador.

Una fascinante apuesta de riesgo para los creadores escénicos. ¡Una gozada para el espectador! El público percibe el escenario de la IMPRO, vacío, inmóvil, espera impaciente el inicio de la acción. Los improvisadores provistos de una infinita motivación para elaborar y comunicar, se disponen a llenar de personajes, lugares, emociones, atmósferas y sensaciones el escenario, concretando ficciones teatrales al calor de la acción. Tiene el valor de ser una creación espontánea, Un teatro absolutamente vivo. IMPRO, un palabro para denominar… el teatro improvisado.

Si has llegado hasta aquí en la lectura… ¡Stop! ¿Dónde vas a comprender, disfrutar y enamórate de la IMPRO?  Acude sin demora a una clase o a un espectáculo de IMPRO… ¡Ya estás tardado! ¡A vivir, que son dos días!

Madrid, Marzo 2022

IMPROcedencias 5-Espontaneidad

Desde hace unos días  nos podemos ver las caras en clase de teatro … y en los teatros y en casi en cualquier sitio.

¡Fuera mascarillas! Recuperamos nuestra  expresividad, nuestra espontaneidad.

Ha sido tan grande la alegría que nos hemos abrazado y hasta besado. ¡Explosión de espontaneidad! ¿Se puede? ¿Besar? ¿Tocar? No lo sé,  pero… ¡Que gusto! Acariciar, rozar,…

Estos días volvemos a ver imprudentes y maravillosas expresiones mucho tiempo  escondidas: bostezar, sonreír, suspirar, refunfuñar, rabiar,  gemir, jadear, quedarse con la boca abierta, hipar, sollozar,  poner morros, sorprenderse…

¡Qué rostro! ¡Recuperamos las expresiones espontáneas!

Que contrariedad para todos y cada uno tener que taparse la cara durante tanto tiempo. Muchísimo para los improvisadores. Aprovecho este dichosos momento para plantear algunas cuestiones sobre la espontaneidad.

Desde que nacemos socializar es controlar. ¡Ser menos espontáneo! Controlar las ganas de llorar, de comer, de estar con quién me da cariño y amor, de estar lejos de quién me da miedo  o provoca dolor, de hacer caca… Seguramente, justo y necesario. Pero tiene contrapartida, nuestra espontaneidad, nuestra natural expresión se va al carajo. Convivir es refrenar impulsos. Cuando empezamos a ir al cole la regla principal de la convivencia, el respeto a las normas y el aprendizaje es pensar antes de hacer.

Fingir, aparentar, morderse la lengua para no meterse en problemas con los adultos. Y así, poco a poco vamos siendo menos espontáneos. Menos naturales, más rígidos.

Hace unos días un alumnito ( 8 años) frente a mi llamada de atención porque no hacía lo correcto en clase de teatro me recriminó: “los adultos no entendéis a los niños”. ¡Que gran estafa crecer y educarse!, los adultos nos roba parte de nuestra esencia,  la espontaneidad, a costa de su tranquilidad y confort.

Rígidos, repetitivos, previsibles  aburridos, poco afectivo, sin sangre en las venas, encerrados en la zona de confort, temerosos de lo nuevo, de lo desconocido, llámelo cómo quiera, lo cierto es que de adultos nos convertidos en seres poco naturales y libres, acartonados; le damos la espalda a la espontaneidad.

Por supuesto la espontaneidad está en nuestra naturaleza, aparece,  algunas veces, por sorpresa,  sin cita previa. Pero muchas otras está tan escondida, tan oculta que no aparece ni llamándola a gritos. Silenciada, enterrada, enclaustrada, arrinconada, negada, vigilada.

Y claro, cuando en alguna actividad toca ser espontáneo me cago en todo lo que se menea  el horizonte es desalentador. Tenemos que hacer un esfuerzo monumental para recuperar algo de ella.

La creatividad, la invención, la IMPRO exige ser espontáneos. Accionar, sin excesiva racionalización. Dejarse llevar, que la acción sea un impulso, efervecencia.

En la IMPRO no hay tiempo para organizar, preparar. Mientras se organiza, lo expongo, mientras lo expongo, se organiza.

¿Cómo recuperar la espontaneidad perdida?

El juego es una de las actividades que permite recuperar y refrescar la espontaneidad. Sin tiempo para pensar, reacciono. Y hago cada cosa en el momento justo…o pierdo.

Entrenar IMPRO es ponerse en situación donde no podamos controlar racionalmente la respuesta. Confiar en la respuesta natural y espontánea de uno mismo y del otro. Improvisando desconectamos los filtros que muchas veces se cuelan entre lo que sentimos, lo que imaginamos  y lo que expresamos. ¡Conseguimos ser espontáneos!

Al principio se trata de rescatarla, sacarla de su escondrijo. Poco a poco transformarla en herramienta principal de la creación escénica.

. Decir IMPRO es decir teatro espontáneo.

¡Fuera máscaras y mascarillas! ¡Libérate! ¡Suelta amarras! ¡Sé natural y espontánea! ¡Pasional, impúdica, desmesurada, irrespetuosa, sincera, súbita, enérgica, auténtica, vital!

 

IMPROcedencias=6: Colaboración

He tenido la suerte de participar este año en un proyecto colaborativo. Un amplio y diverso grupo de personas trabajando al servicio de una creación colectiva, un espectáculo teatral.

Cada uno tenía una responsabilidad y función muy concreta. Un complejo mecanismo, que con tiempo y esfuerzo terminó funcionando a las mil maravillas.

Mi experiencia en IMPRO me facilitó el camino y las herramientas para el  trabajo en equipo, para realizar una creación escénica en colaboración con todos los participantes.

Ya que iba a ser una co-creación, me marqué el objetivo de crear una relación no jerárquica, de tal manera que cada participante fuera aportando y ajustando su manera de participar, con el objeto de sentir que el proceso y el resultado nos pertenecían a todos y a cada uno. ¡Y así defenderíamos con fuerza e ilusión nuestra creación!

En la IMPRO ponemos al equipo por encima de la individualidad. Cada uno al servicio de la creación grupal.

La colaboración entre los miembros, el trabajo en grupo es una invitación a la acción, a una práctica que nos libera de la exigencia (muchas veces frustrante) de inventar individualmente.

Tuve que dedicar tiempo a fortalecer la dinámica grupal, generar empatía y confianza, hacer que cada integrante se sienta cómodo y necesario. Tuvimos que trabajar intensamente la aceptación. Estar en disposición de trabajar con el otro. Más aun, aceptar las propuestas del otro. ¡Aceptar, decir sí!

Colaborar es respeto y confianza en el otro. Valorar, apoyar e inspirarse en las propuestas del otro facilita asumir riesgos, crear soluciones innovadoras.

Cada miembro es distinto y tiene sus cualidades únicas. Debemos darle el máximo valor y espacio y tiempo a cada uno. El éxito de mis compañeros es éxito para el equipo. Brillar sin eclipsar, se trata de combinar las energías.

Organización y colaboración. Responsabilidad colectiva. La actividad grupal requiere escucha, confianza, movilidad de liderazgo, pro-actividad y apoyo incondicional. El grupo funciona cuando hay cohesión y lealtad. ¡Estamos en el mismo barco!

Somos únicos y creamos con absoluta singularidad. La posibilidad de juntarse con otros y hacer una creación en común es mágico. La colaboración tiene una fuerza y riqueza prodigiosa.  En una época de tanto individualismo (y soledad) la creación colectiva tiene un valor añadido: el encuentro. Tenemos que cultivarlo y desarrollarlo.

Madrid, Julio 2022

El curso 2021/22 que acaba de terminar tuve la oportunidad de trabajar de profesor de teatro en el colegio “Madrid”. Ensayo y montaje de un espectáculo con alumnos y alumnas de 5º de primaria. Un proyecto de colaboración con el profesor de música: interpretación con instrumentos musicales,  la profe de artes plásticas: creación de unas esplendorosas figuras pintadas que trabajaron. Yo, el profe de teatro, les ayudé en la parte de actuación y a los narradores todo lo concerniente a la verbal y su presencia escénica. ¡Trabajo en equipo! 30 personas interactuando de forma coordinada y cooperativa al servicio de un proceso, para llegar a un resultado, la creación y puesta en escena de un espectáculo teatral, a partir de cuento ilustrado “Los 3 bandidos” de Tomy Ungerer.

Madrid, Mayo 2022

IMPROcedencias=7:- Serendipia

¿Princesa de una remota isla del pacífico? ¿Enfermedad rara? ¿Nueva marca de moda juvenil?

Estas preguntas me atacaron el pasado viernes cuando Juanma Díez leyó la palabrita escrita por alguien del público de “Noche de IMPRO” en el Teatro Asura. (Antes de empezar el espectáculo cada persona del público escribe 1 palabra; los improvisadores cogen al azar de un montoncito una tarjeta, leen la palabra y…¡Chas!, sin más, comienzan a desarrollar una escena de teatro improvisado. El pasado improvisamos sábado Juanma, Borja Cortés, Ana Morgade y yo.

Con mucha determinación Juanma resolvió mis dudas proponiéndome algo así  como ser candidato a un club privado, de gente que vivía de forma fortuita, sin planificación. Me lo pasé en grande en esa IMPRO. (El público tendrá su propia opinión, interesante o truñaco)

Ese fin de semana me persiguió lo fortuito, la Serendipia. Al día siguiente,  dando una clase de clown, propuse algunos ejercicios, que trataban justamente de eso, hallazgos casuales o accidentales.  No tuve más remedio que acudir al diccionario. Así define Serendepia: Un descubrimiento favorable e inesperado que se hace, de pronto, mientras se busca otra cosa…Y pone el ejemplo de la invención de la penicilina (¿Princesa de una perdida isla del pacífico? ¿Enfermedad rara? ¿Nueva marca de moda juvenil?)

Me encanta serendipia. Encontrar por casualidad algo que no se buscaba. ¡Es la base de la IMPRO! Ser improvisador y desconocer el significado dela palabreja!

Serendipia, serendipia, serendipia, serendipia, serendipia, serendipia, serendipia, serendipia…mil veces serendipia.

Incluso en nuestras vidas cotidianas está lleno de serendipia. ¡Nuestra existencia es fortuita! De golpe y porrazo. Y aunque procuremos espantarlo, ¡lo inadvertido está al acecho!

 

En la IMPRO casi todo es inesperado y casual. Al principio da bastante juju esta incertidumbre. Tenemos la tendencia a anticipar lo que va a ocurrir y organizar de antemano comportamientos, reacciones, discursos… Somos seres poco tolerantes a lo novedoso, a lo ignoto.

¿Construir de forma repentina, sin planificar? En la vida es absolutamente perturbador, en la IMPRO alimento exquisito. A veces lo conseguimos…y otras nos estampamos en el intento.

Pero en la medida que vamos incorporando las herramientas de creación y composición escénica nuestras huellas en escena son más firmes y seguras, encontrando placer y magia trabajando con lo inesperado. ¡Un acto de desafío y audacia!

Y no perdemos de vista que la IMPRO también es una experiencia vital y festiva. Un juego divertido: “la fuerza donde surgen los verdaderos creadores, una alegría irreflexiva e ingenua que hace posible la creación y la formación, de manera completamente despreocupada, del valor del sentido y el no-sentido, del bien y del mal” (Schiller)

Improvisar es un juego creativo, es apasionante, disfrutar del vértigo de lo desconocido.

¡Serendipia!

Madrid, septiembre 2022

IMPROcedencias=8:- Disparate, ¡Dispárate!

“Cierras los ojitos y te dejas arrastrar, Living la vida loca,…” canción de Ricky Martin

En las clases de IMPRO, entrenamientos o en el escenario surgen todo tipo de historias: serias, sentidas, poéticas, graves, reposadas, frívolas, provocadoras, tontorronas, con mensajes reivindicativos y trascendentes,… y disparatadas. Te conmueven, enternecer, te hacen reflexionar, pensar, sentir,…o asombrarte y dejarte el culo torcido.

Cuando hacemos IMPRO aparece frecuentemente la cara festiva, jugosa, sandunguera de cada uno. Por supuesto también tenemos momentos serios, tristones, incluso dramáticos, pero por lo general las historias son parranderas y juguetonas, alocadas y divertidas. Y por supuesto, auténticos y adorables disparates.

La IMPRO se caracteriza por ser una actividad colectiva, creación de escenas al calor de la acción. Esta mezcla explosiva nos hace violentar el orden lógico y predecible. Somos más de distorsión que de lógica. Casi siempre de romper patrones, de llevamos el orden establecido por delante. De conectar ideas, propuestas sin relación entre ellas. No hay tiempo para organizar, preparar. Mientras se organiza, lo expongo, mientras lo expongo, se organiza. Se trata de crear sentido y forma a partir de coincidencias, lógicamente disparatadas. Y planto aquí en medio un término científico, la entropía. En el universo las cosas están mas desordenas que ordenadas, la entropía establece que la materia tiende a descomponerse y a permanecer en un estado de caos continuo. ¡En la IMPRO somos un chorro de entropía a la contraria, creamos orden del desorden, de materiales con aparición aleatoria creamos gestas, aventuras o epopeyas. Y cuando lo conseguimos de manera satisfactoria nosotros y los que lo ven, reímos y quedamos pasmados.

Hay un término que alude a todo esto: bisociación, proceso por el cual las ideas, las cosas no relacionadas se ponen en contacto, y combinadas dan algo nuevo y sorprendente. Se le ocurrió a un tal Koestler. Este acto de fecundación de ideas es parte esencial de la creatividad. Conectar 2 cosas no relacionadas, para crear algo nuevo. Y aunque la mayoría de los improvisadores no lo saben, en la IMPRO utilizamos la bisociación a saco. Poner en conexión 2 cosas, rozarlas, que produzcan chispas, para la creación escénica. Poner en marcha la  fantasía, abandonar el campo de lo real, salir de lo evidente y obvio, para introducirse en lo novedoso y sorprendente, así es la IMPRO. La IMPRO te invita a inventar, a pensar y vivir otras posibles vidas. A crear otros universos regidos por otras leyes. La realidad alterada. Otras formas son posibles. Extravaganzas, momentos o cosas insólitas, paradójicas.

Esta temporada he vuelto a dar clases de teatro a niños y niñas pequeños. ¡Montaña rusa! Las clases son un espacio para desarrollar capacidades de expresión, comunicación y creación. Ellos y ellas juegan, y yo deslizo esos juegos hacia lo teatral: historias, personajes, emociones, etc. Al final de cada clase hemos creado de forma improvisada increíbles y disparatadas historias de gatitos, zombies, familias, gimnastas o camareros. Estamos jugando a hacer teatro. La energía fluye con máxima intensidad, yo tengo que organizar, coordinar, apoyar para que cada uno y todos juntos, desarrolle su universo creativo. ¡A tope! Todo parecido con la realidad es pura coincidencia…conecta mucho con las historias disparatadas de la IMPRO.

Llegar a la intensidad, espontaneidad, libertad y autenticidad con la que los niños y niñas no cualquiera. Y la impro te lo exige, estar a tope, darlo todo. ¡En escena, dispárate!

Madrid, Octubre 2022

Pablo Pundik, director del Taller del Teatro Asura (1993) pionero de la impro en Madrid, Miembro fundador de la Liga de Improvisación Madrileña (1997). Da clases regularmente de Improvisación Teatral, Clown y Actuación en Asura y seminarios intensivos en diversas escuelas de teatros e instituciones. Es coautor de “Impro: 90 juegos y ejercicios de Improvisación teatral” Editorial Octaedro, 2016.